lunes, 3 de diciembre de 2012

LAS GEMAS DEL ABISMO

Buenas a todos, este finde tras terminar una actividad por la zona de la laguna de Caballeros, entramos en un bar y me puse a leer el semanal del País, en el que me encontré un articulo de Simón Elias, en el que hablaba de la extracción de piedras preciosas en el Karakorum, me ha llamado la atención porque durante el viaje de Chilas a Skardu, que realice durante mi ultima expedición, pasamos por zonas mineras y no sabia muy bien que era y que se extraía y este articulo me aclara muchas dudas que me siguieron en esos momentos, por eso y para que os sirva a todos vosotros también aquí os le dejo.

 

Las gemas del abismo

En África hay diamantes de sangre, y en Pakistán, gemas hechas de esfuerzos sobrehumanos en las montañas del Karakórum, en altitudes de más de 4.000 metros. Hemos estado con esos hombres que buscan tesoros en las cumbres.

 

Una explosión rompe la calma del pueblo de Dassu, a orillas del río Braldo en las montañas del Karakórum pakistaní. Un par de kilómetros río arriba, colgado a 80 metros del suelo, Mohammad Ashraf coloca otro cartucho de explosivo wabox de 50 × 500 milímetros y enciende la mecha antes de parapetarse en un agujero contiguo. Lleva un viejo arnés del ejército con el que se asegura a una cuerda despeluchada. Unos metros más abajo, su compañero Gulam Nassur se protege de los fragmentos de roca detrás de un compresor chino que han embutido en una oquedad excavada en el granito.
La explosión sacude el valle y hace que una lluvia de piedras salte como un vómito al vacío. Gulam y Ashraf, provistos con mazos y punteros, pican ahora en precario equilibrio sobre el abismo. Buscan gemas en las bandas de pegmatita que fenómenos tectónicos profundos convirtieron en cristales. Manejan kilos de explosivos ilegales, trabajan en una pared colgados de cuerdas y escalan cargados con pesados martillos neumáticos para taladrar. No está de más señalar que están a las puertas de un parque nacional. Pero en estas montañas, como en otros muchos puntos de Pakistán, la supervivencia desplaza a la legalidad. La historia de Gulam y Ashraf es la de un país siempre al borde de la tragedia que se sobrepone a base de risas. Si encuentran una buena pieza de aguamarina, un rubí o una esmeralda, serán ricos; si no, continuarán trabajando de sol a sol en su miseria cotidiana.
Skardú es una ciudad polvorienta, capital de la región de Baltistán, en el norte del país. Los bazares se apiñan a ambos lados de la única carretera que cruza las montañas en dirección a Islamabad. Las viviendas de una planta se amontonan detrás de las tiendas, en un caos de cables, canales de riego y calles sin pavimentar. Gilgit-Baltistán es una de las zonas de Cachemira controladas por Pakistán. Según el Institute for Gilgit Baltistan Studies, la renta per capita de esta provincia es una cuarta parte de la media nacional, y más de la mitad de la población vive por debajo del límite de la pobreza. En Skardú se concentra la venta de gemas, un negocio abastecido por unos 3.800 mineros que trabajan principalmente en los valles de Shigar y en el distrito de Rondu ...

Puedes leer el articulo completo en la web de El Pais.

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