Buenas a todos, este finde tras terminar una actividad por la zona de la laguna de Caballeros, entramos en un bar y me puse a leer el semanal del País, en el que me encontré un articulo de Simón Elias, en el que hablaba de la extracción de piedras preciosas en el Karakorum, me ha llamado la atención porque durante el viaje de Chilas a Skardu, que realice durante mi ultima expedición, pasamos por zonas mineras y no sabia muy bien que era y que se extraía y este articulo me aclara muchas dudas que me siguieron en esos momentos, por eso y para que os sirva a todos vosotros también aquí os le dejo.
Las gemas del abismo
En África hay diamantes de sangre, y en Pakistán, gemas hechas de esfuerzos sobrehumanos en las montañas del Karakórum, en altitudes de más de 4.000 metros. Hemos estado con esos hombres que buscan tesoros en las cumbres.
Una explosión rompe la calma del pueblo de Dassu, a orillas del río
Braldo en las montañas del Karakórum pakistaní. Un par de kilómetros río
arriba, colgado a 80 metros del suelo, Mohammad Ashraf coloca otro cartucho de explosivo wabox
de 50 × 500 milímetros y enciende la mecha antes de parapetarse en un
agujero contiguo. Lleva un viejo arnés del ejército con el que se
asegura a una cuerda despeluchada. Unos metros más abajo, su compañero
Gulam Nassur se protege de los fragmentos de roca detrás de un compresor
chino que han embutido en una oquedad excavada en el granito.
La explosión sacude el valle y hace que una lluvia de piedras salte
como un vómito al vacío. Gulam y Ashraf, provistos con mazos y punteros,
pican ahora en precario equilibrio sobre el abismo. Buscan gemas en las
bandas de pegmatita que fenómenos tectónicos profundos convirtieron en
cristales. Manejan kilos de explosivos ilegales, trabajan en una pared
colgados de cuerdas y escalan cargados con pesados martillos neumáticos
para taladrar. No está de más señalar que están a las puertas de un
parque nacional. Pero en estas montañas, como en otros muchos puntos de
Pakistán, la supervivencia desplaza a la legalidad. La historia de Gulam
y Ashraf es la de un país siempre al borde de la tragedia que se
sobrepone a base de risas. Si encuentran una buena pieza de aguamarina,
un rubí o una esmeralda, serán ricos; si no, continuarán trabajando de
sol a sol en su miseria cotidiana.
Skardú es una
ciudad polvorienta, capital de la región de Baltistán, en el norte del
país. Los bazares se apiñan a ambos lados de la única carretera que
cruza las montañas en dirección a Islamabad.
Las viviendas de una planta se amontonan detrás de las tiendas, en un
caos de cables, canales de riego y calles sin pavimentar.
Gilgit-Baltistán es una de las zonas de Cachemira controladas por
Pakistán. Según el Institute for Gilgit Baltistan Studies, la renta per capita
de esta provincia es una cuarta parte de la media nacional, y más de la
mitad de la población vive por debajo del límite de la pobreza. En
Skardú se concentra la venta de gemas, un negocio abastecido por unos
3.800 mineros que trabajan principalmente en los valles de Shigar y en
el distrito de Rondu ...
Puedes leer el articulo completo en la web de El Pais.

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