Este fin de semana he estado por el idílico paraje de Hoyamoros, este sitio lo conozco desde hace ya seis años, me lo descubrió una de las personas mas importantes para mi en la montaña y en mi vida, que a su vez es el culpable de que yo hoy tenga ya recorridas dos de las cordilleras mas grandes del planeta, cuando en
2007 el amigo Alvaro me llevo por primera vez a este paraje, yo aun no sabia lo que la vida me iba a deparar, pero aquí ya empece a soñar, a soñar con eso que tanto busco que es la montaña, el me contaba historias en primera persona de aperturas increíbles, como la de los techo, o de días de grandes fiestas en la pradera, o como se forjaron en estos parajes dos de las expediciones mas importantes para el alpinismo extremeño. Recuerdo subimos por la canal de los Hermanitos para llegar a sus cumbres y abrir los buzones que ellas hay, unos papeles viejos y una tarjeta de cumbre de una cordada vasca se hallaban en ellos, continuamos la subida hacia el Torreón punto mas alto de la zona, aquí oteamos el horizonte en busca de nada, solo admiramos lo que vemos, tras la parada continuamos hacia el paso del diablo, un paso de cadenas que me hace volar la imaginación, ¿esto como sera en invierno?, ¿habrá hielo?, ¿sera difícil?, quiero hacerlo, poco a poco seguimos y decidimos bajar por la canal de las agujas, aquí Alvaro sube a una de ellas, yo pese a las ganas no me atrevo, poco sitio donde pisar y mucho aire por donde caer, bajamos por la canal hasta la pradera, a la derecha la Proa, justo delante los Hermanitos y a mi lado un gran amigo.
Después de seis años la historia se repite, esta vez Alvaro no me acompaña, pero si el espíritu y los valores
que me inculco en esa salida, esta vez mi hermana y un gran grupo de amigos subimos a la pradera para disfrutar del sitio unos a escalar, otros a andar y los que quedan a jugar con las piedra y las tirolinas, el sábado no madrugamos ya que no hay prisa, llegamos a la pradera al medio día, a la tarde siesta, baños y tirolina para los niños, la noche como siempre nos depara una gran fiesta en la que todos los presentes nos reunimos para contarnos mentiras. A la mañana siguiente madrugamos unos cuantos nos vamos a escalar a Luismi y a mi nos aguarda la Placa de las Águilas, un recorrido de V por las paredes del primer hermanito, a otros una ruta por todo lo alto del circo, a medio día todos estamos en la pradera otra vez comemos y regresamos con una sonrisa a casa.

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