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| Escalando en el Yelmo |
Fundador de la asociación Montañeros Sin Barreras, hablamos
con este alpinista amputado de una mano sobre cómo le afecta su discapacidad a
la hora de subir las montañas y escalar, de sus objetivos y esperanzas, y de
cómo consigue transmitirle a la gente que una discapacidad no tiene por qué
impedirte hacer aquello que más te llene
Miguel Ángel Gavilán es un alpinista amputado de una mano
con no pocos picos escalados en su currículo: Mont Blanc, Kilimanjaro, Elbrus,
Aconcagua, McKinley... Todos ellos tras el accidente que le supuso la
amputación. También intentó el Cho Oyu, aunque “solo” alcanzara los 7.300
metros de este ochomil del Himalaya. Su última actividad en montaña os la
contábamos hace poco en Desnivel, cuando logró hacer cima este verano en la Aguille
du Midi, escalando los 200 metros de la clásica vía Rebuffat.
A principios de mes ha ejercido de coordinador e impulsor de
la Semana Internacional de la Montaña “Villa de Guadarrama”, donde participó
además con una conferencia propia sobre la discapacidad en la montaña junto a
Urko Carmona –Miguel Ángel en lo referente al alpinismo, y Urko a la escalada
deportiva–. Aparte de con las conferencias, Miguel Ángel también aporta a la
sociedad con su asociación Montañeros Sin Barreras, cuyo objetivo no es otro
que la integración deportivo-social de los discapacitados al mundo de la
montaña, labor que gracias a estos deportistas se hace cada vez más patente.
Hablamos con él de todo esto y más: sus motivaciones,
proyectos, esperanzas... Sobre cómo consigue hacer todo lo que hace con una
mano menos, y del ejemplo que supone para el resto de discapacitados y sus
familias mostrándoles que la integración es posible, sea cual sea la actividad
que practiques. Él mismo afirma haber conseguido ser un alpinista más en la
montaña, tanto para sí mismo como a los ojos de los demás.
"Procuro ser un alpinista sin complejos"
Defínete brevemente a ti mismo...
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| Via Rebuffat, Aiguille du Midi |
Soy Miguel Ángel Gavilán. Procuro ser un alpinista sin
complejos. Un alpinista discapacitado pero que
quiere escalar y subir montañas
altas, e intentar tocar el cielo pero con los pies en la tierra.
¿Cómo perdiste la mano?
Sobrevine un accidente laboral brutal, y creía que ya no iba
a volver a la montaña. Ahora, sin embargo, estoy haciendo actividades que
antes, con dos manos, no hacía. Solo en estos siete últimos años he hecho 14
expediciones...
"Después del accidente estuve ocho años sin volver a la
montaña…"
Y después del accidente, ¿cómo volviste a la montaña?
Después de que me pasara el accidente estuve ocho años sin
volver a la montaña… Yo ya lo había dado por imposible, daba por hecho que ya
no iba a volver a escalar. Entonces hará unos 9 años me junté con Valentín
Ruiz. A él le falta la mano derecha y a mi me falta la mano izquierda.
Empezamos a escalar juntos, e iniciamos el proyecto Montañeros Sin Barreras.
Luego, por unos temas personales –él tenía una visión más individual y yo más
de grupo– cada uno siguió su camino, su rumbo. Pero a mí Valentín me inspiró,
me enseñó, y me potenció muchísimo. No he conocido a un escalador con más
cualidades que él. El caso es que a raíz de estar con Valentín empecé a
encontrarme cada vez mejor en altura.
"La montaña me hace sentir como uno más, y la propia
gente me ve como uno más"
¿Por qué las montañas, qué te lleva a ellas?
Lo que me mueve para ir a la montaña es la libertad que
encuentro en ella. Esa libertad no la encuentro en ningún sitio. Quizás donde
me encuentre menos discapacitado sea en la montaña. Por el amor que le tengo,
por el cariño, porque forma parte de mi vida y por cómo me siento yo mismo en
ella. Esa sensación de libertad, con los colegas, con los compañeros, con los
amigos sobre todo... La montaña me hace sentir como uno más, y la propia gente
me ve como uno más. Es el sitio donde mejor he estado integrado.
¿Hay límites?
Claro que hay limites cuando tienes cualquier problema
físico como es mi caso, no cabe duda. Pero yo, por supuesto, seguiré buscando
esos limites. Esa búsqueda me hace meterme en terrenos con muchísima libertad y
donde estoy teniendo unas vivencias increíbles, que me están ayudando mucho.
"La técnica de pies que he desarrollado en La Pedriza
me ayuda a escalar con una mano amputada"
Tu última actividad ha sido escalar la Aguille du Midi en
los Alpes franceses, en concreto la mítica vía Rebuffat. ¿Cómo te adaptaste al
tema de escalar con una sola mano?
Mi escuela de escalada desde pequeño ha sido La Pedriza.
¿Por qué digo esto? Porque en La Pedriza, al escalar en placa y adherencia,
desarrollas una técnica de pies muy muy completa. Esto me ayudó a la hora de
seguir escalando con una mano amputada. Hay una grandísima diferencia, evidentemente,
entre escalar en adherencia a escalar en una pared vertical, pero insisto, al
ser pedricero partes con la ventaja de tener una técnica de pies muy
desarrollada.
Y en el caso de la caliza,
de vias alpinas de varios largos, como puede ser la Aguille du Midi,
¿cómo te las arreglas?
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| Cumbre del McKinlei |
Bueno, no cabe duda de que el hecho de que me falte la mano
izquierda es un hándicap bastante grande. Conforme la pared va teniendo más
verticalidad sufres muchísimo más, llega un momento en el que físicamente no
puedes avanzar, a pesar de estar fuerte… ¿Por qué? Pues porque la exigencia de
brazos es muy grande, aunque la suplas con una técnica depurada de pies.
Entonces depende de cada paso. A mí que me falta la mano izquierda, me cuesta
más avanzar dependiendo de si tengo que tirar para un lado o para el otro, y
esto en ocasiones me hace recurrir a los estribos. Hay veces que sacas los
estribos en un V+ y hay veces que en un 6a+, depende mucho del paso. Pero
vamos, en vías clásicas, hasta ahora, suelo ir bien en libre hasta el 6a. Lo
vamos viendo, y si surge algún problema lo saco en artificial y ya está.
"Mi obsesión con las vías largas es llevar el brazo lo
más relajado posible"
En esta escalada al Midi, ¿qué fue para ti lo más
complicado?
Lo que me pasa es que, cuando son vías de varios largos, el
brazo se me pone completamente rígido porque aunque, modestia aparte, tengas
técnica de pies, al final vas tirando de brazo. Entonces para esta vía pensé en
la ley del mínimo esfuerzo, y por lo tanto tirar de estribos prácticamente
desde el segundo o tercer largo, donde está la chicha de la vía con una
dificultad de 6a y 6a+ me parece recordar. Ahí forcé tres o cuatro pasos con
estribos con el objetivo de llegar a la reunión. Mi obsesión con las vías
largas es llevar el brazo lo más relajado posible. Y al final, de hecho,
conseguimos sacar bien los nueve largos.
"Me agarro bastante mas con el muñón de la mano
amputada de lo que puede parecer a primera vista"
Porque al final, tú lo que utilizas realmente en una
escalada es un brazo, ¿no?
No, no, cada vez utilizo más el otro brazo también, porque
tengo juego de muñeca. Menos mal que en su momento no consentí que me amputasen
también la muñeca... Perdí todos los dedos en este accidente laboral, y para
meterme una prótesis mioeléctrica me quisieron volver a operar y amputarme por
encima de la muñeca. En su momento decidí que no, y ahora me alegraré toda mi
vida, porque llevo unos 13 años disfrutando de la escalada gracias al juego de
muñeca. Esto fue muy, muy importante, ya que no es lo mismo una amputación por
encima de la muñeca que por debajo. De esta manera me puedo agarrar bastante
más que con el muñón. Al mover la muñeca puedes hacer mucha más palanca, es
otra historia… Y yo me agarro bastante más de lo que puede parecer a simple
vista. Al final no te deja de faltar una mano, pero buscando los recursos
técnicos, empotrando por ejemplo, vas consiguiendo escalar. No me quejo porque
yo creía que no iba a poder volver a hacerlo.
¿Y tus planes personales más próximos cuáles son?
Tengo muchísima ilusión, muchísimas ganas de seguir con mis
proyectos, eso es lo que me mantiene y me
hace entrenar... Mis proyectos a
corto plazo son irme al Khan Tengri, y luego en el posmonzón hacer una ruta lo
más técnica posible, buscando un siete mil en el Himalaya.
Cuéntanos un poco en qué consiste ese proyecto que
iniciasteis Valentín y tú, Montañeros Sin Barreras...
El proyecto de Montañeros Sin Barreras supuso hace 8 años el
comienzo. Es un proyecto integrador, un proyecto con el cual pretendemos acercar
el mundo de la montaña y la naturaleza a todo tipo de discapacitados, ya sean
sensoriales, intelectuales o físicos, sobre todo a los niños. Pretendemos
conseguir esa integración haciendo actividades con ellos. Hice además un equipo
de alta montaña, y hace un año y pico que ya cumplimos el objetivo, que no es
otro, claro, que la integración. Por este objetivo más de 15 deportistas
discapacitados subieron desde al McKinley, Aconcagua, Cho Oyu, Elbrus, Naranjo
de Bulnes, a la Aguille du Midi... Yo, por ejemplo, ya voy a hacer actividad de
alta montaña y de altura como un alpinista más, independiente.
"Voy como un alpinista más, no como discapacitado"
Dices que ya se han cumplido los objetivos... ¿Ahora qué le
queda a Montañeros Sin Barreras?
Montañeros Sin Barreras sigue funcionando y seguirá, porque
está concebido y hecho precisamente con un objetivo social, el acercamiento al
mundo de la montaña con actividades muy simples pero muy gratificantes para los
discapacitados y su familia. Y yo insisto: yo ya voy como un alpinista más, no
como discapacitado.
"Nos falta la guinda: un ochomil"
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| Cumbre del Aconcagua |
¿Cuál crees que es el siguiente paso en el alpinismo para
discapacitados?
Aquí lo que hay que poner es a un discapacitado físico con
sentido común en un ochomil técnico. Es decir, dejar un camino para gente
potente y con otra edad como Urko Carmona o Juan Antonio Bellido. Que esta
gente coja el relevo a lo que iniciamos Valen y yo en el aspecto alpino, porque
hasta ahora la ONCE también hacía actividades, pero menos técnicas y
comprometidas. La ONCE hace una labor increíble, y supuso mis orígenes como
deportista y como guía acompañante de montaña titulado de la ONCE… pero nunca
se ha querido mojar porque no ha querido accidentes, así de claro (ahora no te
voy a contar que en montaña, 'si no te mojas el culo no vas a pescar'). Lo que
iniciamos Valen y yo, y que yo he continuado desde hace cuatro años con
Montañeros Sin Barreras, es eso, la escalada en alpino pero de dificultad y con
altitud. Y yo creo que nos falta la guinda: un ochomil, pero no por una normal,
sino un ochomil que sea sensato, y acorde con nuestras posibilidades
evidentemente. Estoy detrás de ello para marcar un camino, que el relevo lo
tiene que coger esta gente que ya está apretando y que vamos, ya nos han pasado
por encima. Y yo encantado por ello.
"No te puedes imaginar la cantidad de gente que viene y
me dice: “Yo que tenía a mi hijo aquí escondido, que hasta me daba
vergüenza...”
¿Y qué impresión crees que le causas a la gente?
Hay gente que te llama y te dice, “Oye, mándame una carta
para animar a toda mi gente”. Soy una referencia más, y la gente se está
animando con mi referencia, con la de Valentín, con la paraescalada de Urko, de
este, del otro... Somos referencias. Trabajo con las asociaciones, me escriben,
las saco a la montaña... Todos los meses saco a lo mejor a 60 ó 70 chavales con
discapacidad. Mis escaladas, las de Urko, las de Juan Antonio Bellido, las de
Valentín... todas llegan bastante más a la gente de lo que se cree. Esto es así.
Cada uno aporta su granito, que al final deja su poso. O cuando te llaman y te
dicen “Ven a Sevilla y pones tu peli del McKinley o del Cho Oyu”. No te puedes
imaginar la cantidad de gente que viene luego y te dice, “Yo que tenía a mi
hijo aquí escondido, que hasta me daba vergüenza...”.
Hace poco, de hecho, has dado una conferencia conjunta en
Guadarrama sobre la discapacidad en la montaña con Urko Carmona...
Su presentación me dejó boquiabierto… Creo que es increíble,
es un grandísimo escalador, una grandísima persona y creo que hay que ayudarle.
No podemos tener el lujo de tener a este grandísimo campeón sin ayudas.
Entonces vamos a luchar por el. Vamos a auparle, porque merece muchísimo la
pena.
¿Y qué mensaje te gustaría transmitirle a la gente con tus actividades
y conferencias?
Es importante aportar entre todos para que la gente, cuando
tengan un familiar con una discapacidad vea que hay muchas posibilidades. Somos
una referencia más. No todo el mundo tiene por qué ser alpinista, pero es una
faena que porque te falte una mano, un pie o lo que sea dejes de hacer cosas.
Entre unos y otros les estamos mostrando a las personas la cantidad de gente,
posibilidades y caminos que hay para que salir adelante. Y cuanta más difusión
mejor. Yo no busco medallas ni reconocimientos, a mí la notoriedad me la trae
al pairo. Pero hay mucha gente a la que esto le viene genial. Yo lo veo así,
vamos.




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